¡Ay, caballito de mar, tú eres algo más que normal!
Reinas en las profundidades del océano,
donde la luz apenas se filtra,
para que los humanos no veamos las maravillas
y misterios de tus trazos,
pues tus formas y colores desafían a la imaginación;
mas tu belleza y frágil equilibrio
llegan hasta el mismo corazón.
¡Ay, caballito de mar, quién te pudiera tocar!
Entre todas las criaturas
que pueblan el reino submarino,
destaca tu delicadeza, diminuto animal,
joya viviente y singular,
que te meces con el vaivén de las corrientes sinigual,
sujetándote con tu cola prensil a las algas
verdes y los corales naturales.
¡Ay, caballito de mar, cómo no envidiarte!
Si tu cuerpo es una obra de arte…
Con escamas que forman dibujos geométricos en la mente,
y ojos que se mueven independientemente,
una boca en forma de tubo
y esa cresta dorsal que te da gran aire regio y puro.
¡Ay, caballito de mar, tú eres algo más que normal!
Ejemplo de amor y fidelidad,
te emparejas de por vida con tu compañera,
a la que cortejas con danzas sincronizadas
y cambios de color como las hadas,
portando los huevos en preciosa bolsa especial
hasta que eclosionan, cuidando de tu prole con ternura clara.
¡Oh, caballito de magia, padre ejemplar,
protector de tus hijos y maestro de los secretos del mar!
Criatura fascinante y peculiar,
que nos inspira a los humanos admiración y respeto.
Eres un tesoro de la naturaleza,
que debemos conservar y valorar.
!Ay, caballito de sal, eres un símbolo de la diversidad
que alberga el fondo del mar!


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.