Las decisiones son importantes para el día a día. Las tomas desde que te despiertas: qué ropa te pondrás, qué desayunarás, cuál será el camino que tomarás al trabajo. Desde siempre te han señalado que es importante tomar decisiones por tu bien, pero a veces, eso no es lo que quieres hacer. Hay días en los que simplemente quieres acostarte sin hacer nada; ver la televisión, jugar con tu perro, salir con tu pareja, comer la hamburguesa más grande del mundo; pero hay algo que te lo impide: lo correcto. La gente dice que lo correcto no viene de la mano con lo fácil, que eso es lo mejor para ti. Yo opino otra cosa. Lo importante es que seas feliz. Eso también te lo han dicho y aún así nadie lo lleva a cabo. Ser feliz comiendo esa hamburguesa es igual a que te dé un dolor de estómago toda la noche; lo mismo que salir de viaje con tus amigos, aunque no vayas al trabajo o tener paz y tranquilidad en la vida en vez de hacer ejercicio. Todas esas son decisiones importantes y malas a la vez, pero ¿qué es peor? Tener todo, pero sin tiempo para nada, o tener nada, pero tener tiempo para todo. Lo que decidas que esas palabras signifiquen depende de ti, es tu vida después de todo. Pero no tomes tus decisiones solo para complacer a otros. Si quieres comer, come. Si quieres gritar, grita. Si quieres llorar, llora. Si quieres hablar, habla. Pero que sea tu decisión. Sí, siempre habrá consecuencias, pero eso tampoco importa. Lo importante es y siempre será hacer lo que quieres.
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Francisco Antonio Hernández Cortés es estudiante de la Licenciatura en Pedagogía en la Universidad Hispano, Campus Tuxtepec.


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