Caminando entre pilares
de lágrimas y alcohol
piensa un niño
en su terrible amor:
fantasma corpóreo,
transparente arena.
Soñé con tu boca,
impasible cual luna,
pero los besos llegaron
y yo no tenía labios;
tu sereno andar me intranquilizaba.
El sol iluminaba el patio
como tu corazón.
Tu recuerdo aún me lanza
al abismo de la vida.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.