Deja correr por tu mejilla una lágrima amada.
Que de ti se desprenda la que por dolor derramas.
Enseña la que por tu alegría a dulce te sabe…
Llegan a tu corazón, que expía culpas.
Acójalas en su seno generoso placebo.
Llora en sacrificio aquella de ninguna pena
consecuencia de unas risas que anestesian males.
Deja una lágrima amada correr por tu mejilla.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.