Atropellada por tu desnudez,
estoy sin querer vestirme de fantasías que van terminando.
Ese pliegue, esa arruga, la admito, es tuya más que mía.
Tú, mi tiempo, el que me viste cada mañana,
el que me hace ver que existo.
No oscurezcas mi pensar,
dime que esté alegre, que si pasas es buena señal.
Ayuda a mi mente a compartirte con la actividad,
y no dejes nunca de pasar.
Pasa y sigue contando,
sumamos y sigamos.
Me arrodillo ante tu realidad,
venero el momento que
a pesar de que no me hace sufrir,
veo sin pausa avanzar.
*


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.