Carta a mi niña XII – Eduardo Ramírez Moyano

Verano 2ª Parte

Y es que estamos en profundidades abisales, donde los misterios son maravillas muy brillantes, corales que parecen flores de neón, medusas que, como estrellas fugaces, pulsan preciosas anémonas; peces emitiendo miles de destellos, igual que luciérnagas… El tiempo se ha detenido para nosotros, ¡mi niña exploradora!, y el silencio se rompe sólo por el murmullo de las corrientes y el latido de nuestros corazones ahora.
Mundo de esplendor y de belleza, ¡mi niña soñadora! Que las cintas turquesa de las algas en tus bucles se arremolinen con gracia, sobre oníricos arrecifes de coral, mi musa inspiradora, de mar tierna acacia, y el arrullo bioluminiscente que no nos despierte del fondo de arenilla celeste. mi niña alegre, cuando las algas de tu cabello fluyan con la corriente, entre crisoles de peces sonrientes.


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