Ahora que nuestras almas se han unido,
el parasol nos remolca en un viaje tomados de la mano.
En nuestro camino transpiramos
injertos de los frutos exóticos que nos arropan…
Caminamos por los senderos del jardín de la belleza.
Los signos atractivos de tu bello rostro
me hacen pronunciar ese nombre que solo yo puedo descifrar.
Sé que tienes una B de boca y te beso.
Sé que tiene otra B de boca y te beso otra vez.
Quisiera seguir enumerando solo ese abecedario,
pero tú ya no me dejas continuar…
Me dices que soy un tonto, y nos abrazamos.
El parasol nos envuelve; nos embriaga de sueños y deseos.
Tengo aún muchos días de este otoño
para seguir descifrando la bella aventura de llamarte Tú.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.