Carta a mi niña XI – Eduardo Ramírez Moyano

Verano 1ª Parte

¡Oh, mi niña! Envueltos en templadas corrientes de criaturas bioluminiscentes, nos dejamos llevar por transparencias eléctricas teñidas de lila; medusas naranjas, amarillas y moradas, fluyendo entre plasmas de una neorealidad sin precedentes, mágica e ilusoria, iluminada por zafiros y esmeraldas a las que las hadas dotan de luz propia; entre remolinos de mar, caballitos violeta, en un cuadro vital que es el marco del océano que nos engloba.

Arcoíris del mundo submarino, de algas verdosas y corales vivos, en armoniosa melodía, que ofrecen las caracolas soltando burbujas de color vino.

Mi niña, es como si fuéramos tirabuzones de delfines destinados a soñar, creadores del poema más bonito de todos los tiempos. Junto a peces azabache y carmesíes, nadar. Es tal la belleza natural, que ya me quedé sin aliento.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *