La vida en una sonrisa IV – Mario Guzmán

Hace poco escuchaba muy atento la entrevista a un director que, cuando era niño, soñaba en montar una ópera. Ya puesto en ello, el poblema surgió cuando acudió con su tío para que le hiciera unos muebles de estilo isabelino, para ambientar el montaje. El tío, le comentó que eso sería algo muy difícil de confeccionar y muy costoso. Quizá no podría lograrlo, pero improvisaría un tanto. Luego de un tiempo, le entregó unos muebles escasamente glamorosos. Por fortuna, él no claudicó y actualmente monta todavía espectáculos maravillosos. Esto me recordó que otro amigo quería hacer algo muy sencillo, actuar en una obra de teatro en la escuela. Era un montaje de la Bella Durmiente y su intervención era muy sencilla. Solo tenía que entrar en una escena y decirle a la Bella: «Aquí están las velas». Ensayó para ello todo un mes. Además, cada que se iba a la cama, repetía: «aqui están las velas». En fin, que llegó el día, y con todo y nuestros padres como público, cuando le tocó intervenir, salió vestido de paje y fuertemente pronunció: «Aquí están las bolas». Sí, había dicho «las bolas». Fue la carrera actoral más corta que yo recuerde.


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