De entrada saber que todo el numerito
no será un poema. Luego
seleccionar las palabras según un criterio
formal (o con formol). Necesariamente
rimbombear, retoriquear, ribetear,
pues los siempre respetables públicos
ya habrán dictado lo que quieren escuchar.
No se vale desentonar… No se vale desentonar.
Será que herviré las palabras
en los azúcares de paisajes muertos,
o en los colorantes de libros ya trascendidos.
Pero en el escenario todo se presentará
como nuevo…
(Por supuesto algo hay de publicista en todo esto)


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.