Vago parque – Jesús Garrido Gatica

Envejecí aquí,

amargo perro equivocado.

Husmeaba, buscando

las antiguas señales de la vida

pasada, donde todo podía ser

su contrario.

De todo ello

nada quedó.

Si acaso

el iluso recuerdo

del cadáver que quise llegar a ser;

al que quise velar,

pero no pude, y no pude

porque sólo el que vive de verdad

puede morir de verdad.


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