Dios es un balón − Joel Gustavo Rodríguez Toral


Chavos jugando futbol llanero
emulan virtudes messiánicas,
con hinchas imaginarios
enloqueciendo en gradas invisibles.
Los faules están al brotepronto,
el arbitraje, con pitillos sonoros,
sirve también para azuzar los perros en algún lugar de Marte.
Pero en esta cancha
(a orillas del IPN Zacatenco, apartados de la Liga Premier,
tan ex DF, pero muy CDMX),
los que no juegan en el Azteca,
lo dan todo aquí y solo por amor a la camiseta…
y a las caguamas.
El futbol es un ritual de iniciación al placer,
jugador y balón dan vueltas y vueltas,
y surge así el principio del circulo vicioso.
Si juegas tienes permiso de superación,
rezas que dios es un balón y − ya en tus pies−
Maradona y Pelé son los sacerdotes del fairplay.
Aunque después, con tanta chela, Dios se vuelve también orgiástica fiesta.
Al otro día, o bien todos los lunes,
Dios es un balón desinflado.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *