Conocí a la poeta Maricruz Patiño a finales de los años 90. Compartimos el pan de la vida literaria en viajes, en diferentes foros, en el taller de poesía y narrativa que en la colonia Condesa semanalmente impartía a un grupo de amantes de la Literatura, y así mismo tuve la oportunidad de participar en la Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica: Pícaras, Místicas y Rebeldes de la Editorial La cuadrilla de la Langosta en el año 2004. Edición a cargo de Leticia Luna y Benjamín Anaya, y en donde Maricruz fue coautora junto con las poetas Aurora Marya Saavedra -desaparecida- y la maestra y poeta Leticia Luna, hoy directora de la Casa-museo Marie José y Octavio Paz. También le agradezco a Maricruz me haya concedido el favor de prologar en el año 2006, mi libro Ad Libitum.
Volví a verla en Valle de Bravo, cuando ella era directora del Centro Regional de Cultura Joaquín Arcadio Pagaza. Le solicité me ayudara en la revisión de una serie de cuentos, para lo cual me otorgó su tiempo amable, durante varios sábados en los que -por horas- nos enfrascamos en el contenido del material, y el respectivo aprendizaje de lo que se tiene qué decir sin mayores explicaciones. Admiré, por tanto, a plenitud, su espíritu crítico e inteligencia, su afán de equidad en lo social, su humor satírico, agudeza, perspicacia y encanto.
Maricruz fue maestra, profesora de poesía en la SOGEM, gestora cultural, colaboradora en revistas literarias y ganadora del Premio Nacional Efraín Huerta en el año 2009. Su escritura fue de un tono y estilo distintivo que moldeó con el lenguaje de su tiempo. En alguna otra visita a Valle, en el espacio libre donde su loro adoptado nos acompañaba y a veces respondía a un saludo, me mostró un poema fresco y coloquial que hablaba sobre su origen cubano. Hablaba de la Cuba recordada de su infancia, con esa singularidad interna que hizo de su desarrollo poético, un efecto literario innovador.
Estando Maricruz en Cuba, Carilda Oliver notable poeta cubana, le hizo revelar que había nacido en Sancti Spíritus, en el centro de la isla, ante lo cual también le preguntó: “¿Debiéramos decir, entonces, que eres una poeta cubano-mexicana?” y Maricruz respondió: “En efecto, lo soy”. Y contó cómo su familia había emigrado de la isla, siendo ella aún muy niña. Tal entrevista fue grabada con el mar del Caribe al fondo.
Maricruz Patiño nos ha legado una obra poética rica además en temas filosóficos, psicológicos, de búsqueda, de evocación, tanto como poesía amorosa que invita a la explosión de sentimientos y la celebración de la carne o que procesa una transformación mental mediante la escritura de elementos coloquiales que indagan otra verdad del poema.
Los siguientes fragmentos así lo ilustran:
(DEL MUNDO Y OTROS CIELOS)
… Dice Durrel que la pareja
es un animal bicéfalo
por eso yo
prefiero andar a solas con mi propio cuerpo
yo sé que
el beso casto enloquece a las bestias
haciéndolas bramar
y es hermoso
Lo mejor sería
un solo cuerpo sin cabeza
un corazón radiante y bueno
que pueda sublimar el recuerdo salado
de las futuras lágrimas, digo
cuando los cuerpos vuelvan a sus cabezas
y se digan adiós
Sí, inventar un espejo de cuatro dimensiones
en el qué reposar despiertos
haciendo el amor en otro mundo.
Como se ve, el poema habla con sarcasmo de una relación de pareja que no logra formar una única identidad, porque ésta se ve impedida por la marginación, sobre todo masculina, que provoca en la mujer la pérdida de su identidad, de su autonomía.
La voz poética prefiere la soledad y no la dependencia de una relación sólo primitiva, que no trascienda hasta superar el dolor, o bien fortalezca la conciencia y la elevación del amor en lo espiritual, o vislumbre la epifanía de una unidad amorosa verdadera.
(ALAS TENSAS)
En esta larga tarde de pereza
Un colibrí se anuncia primavera
sin embargo el Otoño nos ronda
el recuerdo, la nada.
Una piel se seca
Una distancia azul donde te pierdes
este poema que surge gota a gota.
Destila el tiempo una pasión lejana
¿qué fue lo que fue?
¿qué es lo que ha sido?
Un ser que no es
El sueño de un gato en el tejado
El sonido oculto de las campánulas
que suben por el muro
esa presencia ausente en la distancia
una imagen de tu mano en mi piel
sellando este silencio.
La despedimos, pues, con este fragmento de un poema profundo y doloroso sobre la ausencia de lo que se ama, de lo que se aleja; del tiempo que transcurre y nos hace reflexionar sobre nuestra vida, sobre lo que somos y no fuimos, y que nos concientiza de la vida que se aleja, de la esperanza que se transforma en imagen del amor perdido, mientras la reflexión del ser y no ser nos cuestiona sobre si realmente amamos y existimos.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.