Amor sin filtro – Jos López

¿Cómo no voy a creer? Cuando mi madre está conmigo, mi padre sonríe y me llama «amigo»; juego con mis hermanos, discutimos y perdonamos, aunque no es así siempre; pero sé que no me dejarían solo, ni yo a ellos, es por eso que lamento ver que algunos, aun llevando la misma sangre, sean jurados enemigos.

¿Por qué negué su presencia si ahí estuvo todo el tiempo? Se siente como caminar a oscuras, donde los dedos se vuelven «ojos», por un momento y el oído se agudiza. ¡Y aun así no escuchaba! El problema es quererlo todo al instante, sin antes saber que ya está ahí, existiendo, disponible, y en nosotros.

Si lo das, ¿se regresa? ¡Por supuesto que sí! No dejé de dar lo mejor de mí, así lo vieran como algo mínimo, así no tuviese el ánimo; incluso estando enfermo. Aunque se viera como defecto no he dejado perder la esencia, como un sello personal, que reside en cada persona. Claro que hay malas intenciones, y siempre creeré que las personas buenas son mayoría, sigan un credo o no. Después de todo, no hace falta si puedes empezar por ti, para dar a quien lo necesita, a esa mirada caída, y que siente tu alegría o tu pesar; porque todos sufrimos algo, es inherente, es humano.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *