Desperté absorto, no quería levantarme. Así pasó una hora y media hasta que el tiempo se había ido. Una vez más voy tarde. Mil cosas pasan, ninguna es válida: que si el tráfico estaba pesado, que hubo un accidente… ¡Nada! Llegué tarde. De todos modos el día ya no lo cobro y, entonces… toca sonreír.
El turno se acabó, pero toca cubrir a un ausente… En el comedor me llamó mi esposa. Solo discutimos, así que está bien no ir a casa pronto.
Es muy tarde. No hay cómo regresar y, para rematar, me asaltaron. Hace hambre, pero no ceno, y el cansancio me hace dormir en el sillón.
De todos modos, solo quiero ir a trabajar. No está permitido llorar, aunque por dentro nada está bien… Ya no soy tan joven, es verdad, pero la vida sigue, y no hay más.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.