Montaña − Jesús Garrido Gatica

Cielo puro y estrellado

desplegado como un mágico abanico.

Al amanecer, la vida

es aroma de chocolate

que toca a las puertas del alma.

La gente sonríe

a pesar del dolor ancestral.

Mi tiempo corre como una vena rota…

azules árboles, cielos verdes.

Una sutil sinfonía de nubes

era el reloj en esas tierras.

Huele a durazno y a madera vieja,

sueño de niebla y humo

de los antepasados,

del fuego.

Juego del sueño.

Sueño del juego


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