Porque de minuto en minuto
se hagan las horas de paz,
que nada le haga daño a un niño,
a una niña nada le haga mal.
Poner a salvo la inocencia,
desterrar el veneno del alma,
poner buena comida también
en cada diminuta panza.
Poner a salvo la infancia,
que crezcan de juego en juego,
para que sepan siempre más.
Niños y niñas vivan sin peligrar.
¡Largo! seres del espanto inventado.
¡Lejos! seres perversos de la realidad.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.