El guitarrista − Marizela Ríos Toledo

A Sandino Adam Ríos

Sus dedos se deslizan. Indagan. Oscilan. Tocan impecable su insomnio. Se incrustan en la encordadura. La tiñen con oro líquido que abunda al amanecer en los aeropuertos. Carreteras. En los códigos del agua. Las evoluciones de las nubes. La cuarta semana de agosto. Antes de nacer, la música lo encuentra; lo elige de raíz. Ofrece su cielo, su estruendo. Exige del discípulo su locura. La determinación con que se regalan los amantes. Su regazo. La diaria resurrección del goce. La buena posición del instrumento. El ritmo y rigor de sus instantes precisos.

*


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *