¿Qué sucede después del miedo?
¿Qué pasa cuando aún no termina la tempestad
y estás a punto de naufragar en alta mar?
Sé que muchas veces te has sentido a la deriva, sin salida.
Yo lo sé, tu voz ha enmudecido,
aunque aún grita como un estruendo.
Tu mirada también alza la voz desesperadamente.
Has estado al borde del colapso,
has desangrado más allá de tus límites,
pero te has mantenido de pie ante la sociedad,
mientras que internamente
hace tiempo que estás sobre la cama
en donde cada mañana haces un infinito esfuerzo por
levantarte de ahí,
por pasar un peine sobre tu cabello
y por tratar de degustar algún bocadillo.
Es que todo te es insípido,
pero eso nadie lo percibe,
nadie lo nota.
Solo ven tu indiferencia, tu arrogancia y
tus pocas ganas de existir,
pero nadie se inmiscuye en ello.
La cotidianidad se ha vuelto extenuante
eres tan vulnerable ante el caos,
pero ante todas las situaciones
eres preeminencia y perseverancia,
¡eres valentía!.
( de «Anatomía de la ataraxia»)



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.