Perrería − Joel Gustavo Rodríguez Toral

Para Saúl Ibargoyen

Perrería que en las venas del conglomerado

de la metrópoli se vuelve una jaula

Perro sin raza, sin dueño, perro altísimo de la soledad,

en el tráfico y sus orillas por el boulevard,

en el amén silencioso del claxon

y del diario recuerdo a la progenitora

de los autómatas choferes al volante

en circulo vicioso del automóvil

Angustia anal en las larvas marciales

que hacen nido en la aflicción trasera

de los agitadores en la arcada rebelde,

mártires de la súbita traición y la reiterada tortura,

a donde la autoridad siempre tiene ojos y garras,

y la humanidad es un sin sentido de parásitos reunidos

para ser sometidos en la vigilia celular

ante los hombres de hierro

y los guardianes perros del deber y de la rabia

Guacamayas uruguayas en el militar zoológico,

y la locura de los cerdos, aporreando a los inocentes,

a los que llenan las consignas en las calles

siendo la voz antisistema,

los mismos que son olvidados en las cloacas

Pero qué perro es autoritario y totalitario,

locura de la podredumbre del poder,

perro come perro y pulgosa cogida,

por eso el sol acomete tu figura de mental cementerio,

deambulando por la cera sin brújula y noción

Tu ladrido no se escucha, solo el gruñido lastimero

de un ánima canina.

9 de enero del 2025; México Tenochtitlán–


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