Expulsado
por mí mismo
de mí mismo
… de los incólumes decadentistas,
de los románticos, auténticos o falsos,
de los últimos suicidas oboémios.
También expulsado
por mí mismo
de la nueva luz racionalista
que me entregó las sobrias alas
para vuelos verdaderos.
Expulsado, repito,
encallo en el noble parque.
Ahí encuentro poesía:
el abstracto dibujo,
los simbólicos rayones
hechos por un niño.
Efímero poema puro que deshace
con su irradiante presencia silenciosa
toda mi carga de teorías
nunca apre(he)ndidas.
Esa es expresión.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.