Es un año donde los cambios
fueron demasiados.
Donde los momentos difíciles
fueron pruebas
para llevarnos
a donde estamos ahora.
Las lágrimas de las personas
que perdimos,
las amistades fracasadas,
las personas que llegaron,
pero no se quedaron,
nos mostraron
que todo pasa por algo.
Empezamos desde cero
a tenerlo todo
por instantes.
Cortando el destino
que nos tenía atados.
Tratando de reparar
lo último que se ha roto.
Pero ahora entendemos
que debemos quebrarnos
para llenar los huecos,
las cicatrices,
el dolor,
la tristeza…
Para
como un kintsugi
poder resplandecer.
Para mostrar
las alegrías,
nuevas experiencias,
nuevas tradiciones,
nuevas personas,
que harán que nuestro círculo
pequeño
este lleno de nuevas aventuras.
Esperando que
el año nuevo
que se acerca
pueda llevarnos
un paso más
a eso que anhelamos.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.