Eres tú
entre constantes altibajos,
eres tú con ganas de vivir,
con ganas de volar,
aun con las alas desangrando.
De alguna manera eres tú
existiendo, con el corazón latiendo
y en cada palpitar gritándote
con estruendo “eres suficiente”.
Sin miedo al precipicio ni a los juicios,
importándote poco el “qué dirán”
estas aquí con ganas de mucho
a tiempo de todo.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.