Alta exposición en el nido roedor de la ciudad
Nuestro amor surge en el beso pestilente de la cañería
donde nadie mira los caídos astros de dos seres desdibujados
en las sombras de una sociedad ciega e hipócrita
La dejadez de nuestras almas lleva el peso contrapeso
de una derrota destinada a todas las glorias
Somos los ceros de los números pudientes
los retardados en los oficios bien vistos
Somos la escoria envuelta en el mosquerío inevitable
en la putrefacción de los hogares con sus regazos rotos
a puerta cerrada, y nos amamos en nuestras pequeñeces
compartimos un pan roído y el frío generoso de la intemperie
… y nos amamos sin compromiso filial
estamos juntos por una convicción
Amor de pulgas y de callejeros perros en la monada de la jauría
haciendo ladrar a la luna con sus dormilones ojos de la noche
en la comezón de un prieto y mugriento cuerpo
lleno de llagas y malos olores
Con mordiscos a los senos del regazo de la hembra brava
que sabe amar sobre el piso y las piedras
nosotros no hablamos de Dios porque él invita la mala copa
La de la jornada sin mayor beneficio que haber sobrevivido
a la prosapia, al ADN, a la convencional herencia de monigotes sin chiste
Con Dios borracho lleno de larvas bebemos hasta el último trago
del barato licor para el que nos alcanzó con las dadivas de nuestro trabajo
de pepenadores, y no hay para saciar el hambre
solo para atontar la conciencia…
Somos los amantes a la orilla del camino del olvido.



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