Dijo un tal al despedirse:
Quién fuera ya no mar
sino apenas agüita salada
brillo apenas
con humedad
–ansiedad–
para así sea
mediando un parpadeo
anidar alguna vez
en esos tus más que hermosos
(tristes) (ojos)


Dijo un tal al despedirse:
Quién fuera ya no mar
sino apenas agüita salada
brillo apenas
con humedad
–ansiedad–
para así sea
mediando un parpadeo
anidar alguna vez
en esos tus más que hermosos
(tristes) (ojos)

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.