Rostro bruñido por su propio dolor:
Te expresas en una paradójica humedad.
Belleza de lo ido,
de lo que siempre se va.
De lo que permanece al fin
en una plena sobriedad.


Rostro bruñido por su propio dolor:
Te expresas en una paradójica humedad.
Belleza de lo ido,
de lo que siempre se va.
De lo que permanece al fin
en una plena sobriedad.

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