Un soneto me manda a hacer mi ego,
o tal vez mi pasado en holograma.
Espero no me salga una proclama,
y sí decir con calma a lo que llego.
Muy temprano me estoy equivocando…
Mi antigua voz ya no es altisonante,
y no le queda el parecer tronante
al frágil hilo con que voy cantando.
Hablaré pues de la común desgracia.
Mejor aún: De la común victoria.
Del noviazgo del sol y de la acacia.
Hablemos pues de la común historia.
En diluvios teje la lluvia afuera
el telón de fondo de nuestra era.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.