Celaje emporio en las alturas del alcor,
ciudad cual mujer de brazos abiertos,
empeñas la buena fe de los afectos.
San Cristóbal de las Casas
has llenado de joyas para el recuerdo
los días venideros.
A 488 años, la linfa de tus etnias
fluye en sus inciertos porvenires,
siempre tan llenos de revueltas.
Mientras, en las colinas, vigilan tu firmamento,
el inabarcable sendero en que te forjaste
a la voz de las piedras.
Designio del polvo,
ancestros visibles en la negrura de tus nostalgias.
Música a la hora en que solo el enamorado madruga
para mitigar las penas de sus soledades.
Nubes blancas y densas
flotan en un tu horizonte que nunca olvidaré.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.