Solo para mí eres visible.
Báñame en el amor con el que te veo.
Que tus ojos iluminen mis párpados.
Que tus cadenas desnuden mi cuerpo.
Que los pétalos de las rosas hagan surcos en mi pecho para que florezcan.
Eres invisible. Nadie te puede mirar, pero yo veo con tus ojos, respiro por ti; camino en tus zapatos.
Tu fotografía está en cada calle que camino, si es que no, yo sé encontrar tu nombre y el buen tono de voz para que decidas apoyarte en mi hombro o camines junto a mí como con una guitarra colgada tras mi pecho.
¿Cómo más decirte que somos uno? Te he encontrado como se busca a un dios y te he vuelto un símbolo. Ahora puedes regresar a casa. Ahora puedo nuevamente encontrarte. Las campanas repiquetean. Hacemos una Santa Cruz. Mis manos son tus manos. Puedes sentir el agua fresca o despedirte a lo lejos de aquella montaña. Mi frente te dará la sapiencia del aire fresco de la mañana. Se lo diré a los demás también.
Algun día todos te encontraremos y te adoraremos.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.