Feroz Leona del indómito suelo mexicano,
la del corazón libertario
del confidente estafetero, de los Guadalupes,
quienes veían en esa maternal imagen: identidad,
y confabulaban la insurgente hora
entre las venas del virreinato opresor.
Ante el grito de Dolores viene el nombre de México,
soberana nación.
Rebelde Leona, junto Andrés Quintana Roo
luchaste por la causa de la libertad.
Tanto Miguel Hidalgo como Ignacio Allende y
José María Morelos se rinden ante ti,
demostrando su respeto.
Ejemplar Madre de la Patria,
entre los barrotes de la prisión
nunca traicionaste al insurgente pueblo,
cuyo fuego venía desde la visión
y promesa de Huitzilopochtli,
para que, donde un águila devorara una serpiente,
arriba de un nopal, se señalase que ahí
surgiría eminente el prehispánico imperio,
ahora patria viva que en tus faldas ondea tricolor.
Querida Leona, ante el grito de Dolores reconozco
nos hace falta más matria,
porque en esta tierra las mujeres aún no tienen su lugar,
ni reciben la seguridad, ni el respeto que merecen,
porque ellas merecen una patria de justicia y libertad.
Leona Vicario, pienso son sus nombres también.
Leona Vicario, madre de nuestra nación,
desde la fidedigna memoria
sigues forjando la patria,
el pueblo que todos queremos,
y por convicción al modelo al que aspiramos.
Contigo vuelve hasta nosotros la motivación
y el orgullo de sentirse y ser mexicano.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.