No puedo esperar, mi corazón late con desesperación, imposible detener sus ansias de amar. Me sigues mimando, me acunas en tu pecho cuando peno, al llorar secas mis lágrimas con tu luz.
Eres mi madre, la que me va a querer siempre, la que añoraré mientras viva, la mujer fuerte que me habló de todo entre líneas y la que no me dijo nada a la cara. Tú, mi luciérnaga deslumbrante, no olvides iluminar mi camino, para poder seguir tu ejemplo.
Aquí huele a ti, se siente por ti, es imprescindible decirte hoy y siempre, te quiero, te extraño y te siento.
(A mi madre querida
Deli)


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.