El reloj marca la hora
sintiendo la presión
con cada tonada.
El tiempo que pasa
nos llega bastante diferente.
Con cada tic-toc
nos hace sentir
que no somos suficientes.
Y cuando
llegamos al fondo
tratamos
de ir a contracorriente.
Contra ese destino impuesto.
Contra la sociedad
que trata de detenernos.
Romperemos las cadenas
que no nos dejan
perseguir los sueños.
Porque al final
nuestro destino es propio.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.