Ni te atrevas:
Los parvos cuervos visten ya perennemente de plúmbeo esmoquin.
Ánades escupen a las escopetas.
Las montañas ya ni se mueven como tampoco reciben visitas.
Cualquier fuerza de gravedad (entre paréntesis) es más propicia o salutífera que el más ruin despropósito.
Inspiración:
Cuántos
crímenes
se seguirán
cometiendo
en tu nombre.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.