Por favor vida.
No dejes que me rinda, déjame aceptar todas las heridas que me has regalado a lo largo de mi camino y sigue abrazando mi soledad cuando hasta ella quiera abandonarme.
Ayúdame a sonreír después del llanto, sigue convenciéndome de que dejarse caer de vez en cuando no es tan malo; de que, aunque las rodillas ardan, no dejarás de darme la mano.
Sigue dándome fuerzas cada que la ansiedad me atormente y ayúdame a seguir soltando todo lo malo que en ella viene.
Llévate la depresión que me ataca cuando menos lo espero y me quita las ganas de seguir viva, llévate todo eso que sigue atorado en mi pecho.
Por favor vida; convence al dolor de que me dé más tiempo, que aún no es hora.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.