Me fui y ahora te llevo
en mi pecho todo el tiempo.
Siento cómo tu voz me habla,
como cuando estamos unidos.
No hay nada de ti en esta ciudad
ni conocidos, ni amigos.
No hay recuerdos, ni calles, ni callejones.
Sólo mi mente preguntándose,
una vez más,
por qué alejo a las personas.
Por qué se van,
sin importarles lo que yo siento.
Esa soy yo, la que se fue,
la que huyó de ti.
La que huyó de ese sentimiento
que no se agota.
Por más que me vaya,
por mucho que me lamente.
Por favor, sé feliz.
Que valga la vida
esta pena que siento hoy.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.