Sabes, nena, cuando despierto por las mañas y comienzan a correr los primeros minutos de mi alma, de pronto al fin me ubico y comienzo a recordar que estoy en casa. Descubro entonces que estás a mi lado, que compartimos la habitación y la profundidad, el universo… Abro los ojos y entran en mí unas tremendas ganas de respirar, de sentir cómo corre nuevamente la vida en mí, pero solo puedo hacerlo si te descubro a mi lado. No sé lo que pasaría si alguna vez no te encontrara… Por lo pronto hoy, en un segundo me convertiré en una rayo de sol, o en una bella flor morada.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.