Ruthopía − Eduardo Ramírez Moyano

Te amo como para leer, palabra a palabra, todo tu cuerpo; sílaba a sílaba cada poro de tu piel… Te necesito mirar. Sin ti mi vida no tiene sentido. Sólo mirándote late este corazón perdido.

Te necesito sólo mirar para vivir, Ruthopía, aunque nunca seas mía. Tu recuerdo perdura ardiente y vivo, igual que ese ángel que ha de hacerse presente algún día ante mí, Ruthopía… y, entonces, los cisnes junto con las náyades danzarán para ambos el cantar de la Gloria purísima, concebida por el loco vate que escribió un sueño y se cumplió.

Ruthopía, amada mía, rosa y divina.

Tu sonrisa, luz del día, mimosa y niña,

Ruthopía, mi camino vía, hermosa se te adivina.

Es pétalo que tu destino guía… hasta el reino de mi vida.

Caléndula que ahuyenta los protervos pensamientos,

sé la cuna de mi confianza entre lirios azules y cuentos.

Felicísimas mimosas, traed aromas de vainilla sin tensiones,

para que, envueltos en rosas y jazmín de las pasiones,

de lavanda un fuerte amor proporciónenos relajación.


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