Cómo te explico que me tiembla la vida cuando no estás,
que cada minuto que pasas lejos
es una grieta en el hueco de lo que te llevaste.
Siento el temblor en la piel, en las manos
y me tiemblan también los labios
cuando intento pronunciar tu nombre
y no lo consigo.
Me tiembla el recuerdo de lo que vivimos.
Me tiemblan los pies, porque quiero correr a buscarte
… y no sé a dónde te has ido.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.