Las toallas en la tarde se quedaron colgadas en la Romero Rubio – Mario Guzmán

Avenida Central.

Esta mujer enseña su papel atrapamoscas.

Lugar donde mi lengua bífida,

junto con mi grito,

es guardada en la rótula izquierda

de mi pierna.

Aquí donde mis 21 años

multiplicaron panecillos.

Los caballos urgentes de tus dedos

han quemado cobertizos,

entre cascarones y ovarios oscuros

que hacen girar las perillas de pechos tiernos,

los cuales preparan también la función del pozo

que abre sus hatos ciegos

para regalarnos un gato

que nadie ha visto nunca.

Un padre llama urgentemente a su hijo

para sentir su abrazo.

Rasgo mi cuerda para la nostalgia.

Los parques ya no son los parques.

Podría tocar, abrir la puerta de la tarde

para recibir la leche en el gotero.

Darán las seis sobre tu puerta.

Las toallas quedarán, secándose,

locas, en la Romero Rubio.


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