Avenida Central.
Esta mujer enseña su papel atrapamoscas.
Lugar donde mi lengua bífida,
junto con mi grito,
es guardada en la rótula izquierda
de mi pierna.
Aquí donde mis 21 años
multiplicaron panecillos.
Los caballos urgentes de tus dedos
han quemado cobertizos,
entre cascarones y ovarios oscuros
que hacen girar las perillas de pechos tiernos,
los cuales preparan también la función del pozo
que abre sus hatos ciegos
para regalarnos un gato
que nadie ha visto nunca.
Un padre llama urgentemente a su hijo
para sentir su abrazo.
Rasgo mi cuerda para la nostalgia.
Los parques ya no son los parques.
Podría tocar, abrir la puerta de la tarde
para recibir la leche en el gotero.
Darán las seis sobre tu puerta.
Las toallas quedarán, secándose,
locas, en la Romero Rubio.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.