Una historia primaveral – Alverto Velasco

Uno siempre vuelve a florecer después de que las hojas se caen. Cuando menos lo esperas, floreces. La vida está llena de vientos, de lluvias y de sequías que hacen a tus hojas y a tus pétalos caer.


En ocasiones, esos vientos, esas lluvias y esas sequías vienen disfrazadas de personas que te quieren ver marchitar. Es verdad que existen muchas situaciones y personas que te hacen daño, pero así también las hay aquellas que quieren lo mejor para ti.


Es difícil saber quién es quién, pero con un poco de intuición y de experiencia, eso cambia. Porque es mentira que uno nace sabiendo.

Uno, en el transcurso de la vida, se va forjando, va aprendiendo de todo; va conociendo quiénes en realidad le quieren para bien, y quiénes no.

Uno empieza a detectar a tiempo quién  abraza para florecer y quién abraza para marchitar. Otras veces eso no pasa tan a tiempo y, desgraciadamente, otras pasa demasiado tarde.


Pero, bueno, hay ocasiones en las que ninguna situación es la que nos marchita; a veces uno mismo llega ser su peor enemigo.

Uno puede llegar a odiarse, o llegar a desconfiar, incluso de uno mismo, y eso es lo peor que nos puede pasar. Porque cuando una persona nos hace daño, la mejor solución es huir de ella, pero, ¿cómo se huye de uno mismo, cómo?


No sé ustedes, pero a mí me pasa. Hay días en el que soy mi superhéroe y otros en el que soy mi propio villano.


Y aquí  va un consejo que deberíamos seguir cuando esto pase. No siempre se puede con todo. Es verdad que a veces lo
creemos, pero no es así. Para estos casos es mejor conseguir ayuda profesional, alguien que nos ayude a ver las cosas desde otra perspectiva.

Al final, volveremos a donde empezó este texto: Uno siempre vuelve a florecer después de que las hojas se caen.
Pero todo irá mejor, alejándonos de aquello que nos hace mal o buscando ayuda profesional cuando no se pueda por cuenta propia.

Lo más importante en esta vida es el propio bienestar. Si uno florece, hace florecer a los demás. Si uno está marchito, hace marchitar a los demás.


Descubre más desde Letras en órbita

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *