Resiste…
Resiste, como cuando resistías el hecho de no ser invitada a un lugar, a una reunión, condenada a la exclusión.
Resiste, como cuando no veías el resultado que deseabas, a pesar de tanto sudor y lágrimas.
Resiste, como si de eso dependiera de todo.
Resiste, como el herrero, que con mirada sombría y vacía ansia el fin del día para descansar.
Resiste, como el ultimo pétalo de una flor en la víspera del otoño.
Resiste, como si no hubiera algún retorno.
Resiste, como aquel pantalón, casi deshecho, que sigue esperando a ser reparado.
Resiste, como el sol a punto de desaparecer ante el suave y misterioso invierno.
Resiste para así poder apreciar tu turno de otra manera.
Resiste para crear nuevas perspectivas o experiencias.
Pero, sólo resiste…
Por favor, resiste.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.