Sabores II – Francisco Antonio

Tan agrios han sido estos momentos
en los que todos te dicen de frente
que eres bueno en algo, pero
cuando les das la espalda, te odian.

Te has convertido en algo que odias, en algo amargo,
solo para captar su atención,
porque, al parecer, las personas
están más interesadas en las cosas que los lastiman,
que en las personas que de verdad se preocupan.

Ni aunque trates de ser dulce te escuchan.
Fingen que todo está bien
y que todo es color de rosa,
cuando son ellos quienes ocasionan
todo lo malo que nos caracteriza.

Siendo así las cosas,
uno pensaría que estaría bien que recibieran
algo de su propia medicina,
algo picante, que duela poco, pero que deje marca;
solo en ese momento
es cuando ahora te conviertes en el malo.

Pero qué puedo decir que no se haya dicho ya,
me cansé de ser quien soporta los golpes
y a veces me dan ganas de volverme aquel a quien odian.

Convertirme en el mal que dicen
a escondidas que soy,
solo para que conozcan
el verdadero mal.

Quién lo diría,
estos sabores que pruebo día a día
se volvieron en algo que me disgusta;
en algo insípido.


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