Me soñaste, nací del vientre, de tu ensoñación. Ahora camino bajo el cielo azul, buscando una esquina para aplastar tus labios contra los míos.
Me presentiste. Ahora busco tu regazo, como un animalillo salvaje que se guarece en el calor del hogar.
Me inspiraste. Ahora escribo canciones a tu bella mirada, a tu sonrisa antigua, a tu grácil figura. Nada hay ya que me despoje de las llaves de tu alma.
Me deseaste. Así fue como tus pequeños pechos aparecieron como nerviosos caballos alados ante mis cariñosas promesas.
Siempre estaremos juntos porque tú me creaste. Vivo en ti. Honraremos al destino y la promesa hecha. Allá donde esté un pequeño cielo azul estará tu mirada dulce, tu voz más que melodiosa, tu bella estrella. Y ahí estaré yo.



Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.