La vida en una sonrisa XIII – Mario Guzmán

A propósito de los Reyes Magos, y ya que no existen manuales para ser buen padre, resulta que en alguna época mi hijo había visto la película de Nemo (sí esa del pececillo que usurpa el nombre de uno de los capitanes de embarcaciones más temerarios de la literatura universal, el capitán del Nautilus); en consecuencia, me ponía jugar con él repitiendo situaciones de la película, esto pensando que se le pasaría pronto la impresión y el gusto por el personajillo principal. Al respecto, a mí quien particularmente me simpatizaba era el regordete y bonachón profesor Raya. De esta manera, cuando él me preguntó que cual personaje me gustaría ser, le respondí esto mismo, pero ahí la situación se tornó un tanto tensa, porque por supuesto había elegido mal, ya que no elegí ser Marlín, el pez payaso papá de Nemo. Así comprendí que William Shakespeare tenía razón al comparar la vida con un teatro. Por más que nos gustaría ser determinado personaje, en realidad ya Dios repartió los papeles.

Y bueno, ahora que en este día nos toca ser un personaje que llega del Oriente, o tal como el Capitán Nemo o cada uno de los Reyes Magos. Ojalá que elijamos bien nuestro nombre o quien deseamos ser.


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