Bebo y brindo por mi pasado – Mario Guzmán

Me gustaría, a la manera del interpelado, «brindar por mi pasado que fue de amor de luz y de ternura» o bien brindar a la manera de Arturo, «el bohemio puro de noble corazón y gran cabeza», pero ahora solo queda brindar por «resolver en nada la vida de los sueños».

Brindo también por que se aproveche mejor el día. Cada minuto y cada hora que pasa es una oportunidad si no para cambiar al universo, sí al menos para cambiar cada uno.

Si hay quien te regale una sonrisa, tómala, es una de las expresiones más valiosas del alma.

Si vas al trabajo, vívelo como una experiencia única, no para generar riqueza sino para que no falte nada en tu bolsillo o en tu mesa.

Si enfermas, recuerda que ello es parte de los ciclos de la vida y que seguramente hay un amanecer para ti y los demás detrás de cada ocaso.

Celebra la Navidad recordando el nacimiento de un hombre revolucionario, que fue básicamente bueno y quizá no tanto un santo. Pero ese hombre vino a cambiar al mundo y no solo a una dictadura.

Cultiva tu razón, aun en contra del mundo, Cuitláhuac también tuvo que separar las aguas saladas de las dulces en los lagos de la ciudad que habitas.

No pierdas el tiempo haciendo planes. Si te place viajar, toma ese vuelo; si deseas escribir una novela, comienza desde hoy.

No pierdas el tiempo solo en maldecir a los malvados, crea una oportunidad para que alguien más mejore su vida.

Mirar el retrovisor solo aplica (momentáneamente) dentro del auto; por lo demás, sigue de manera decidida hacia tu destino. Al final nadie va a vivir por ti. Ama y perdona. Consigue la paz en esta Nochebuena.

Por eso «bebo y brindo», alcanzó a decir el interpelado».


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