Así me siento, convertida a cumplir una letanía que me va destruyendo. No terminará con mis principios, diré que no quiero callar.
¿Uñas para qué os quiero?
Destruir toda piel adherida a mi dermis que camufle que soy una mujer, que sensible o no, demuestro mi fuerza.
A ti, dama de la existencia, únete al movimiento del corazón,
no al del género.
Vive tu libertad; sé que eres y estás.
Queriendote y alimentándote de ellos, de los buenos sentimientos, no sucumbirás.
Abraza y siente, ¿cómo? El mejor antídoto son las mejores acciones.
No al veneno del odio, ni la envidia,
tu propio bienestar con el mundo
te sanará.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.