Vendetta − Adelina Gimeno Navarro

Abrí mi corazón dejándote salir, puesto que lo ennegrecías.

Flagelo a la envidia, ella nunca es amiga, ni cuando va de buenas.

Teme a las palabras suaves que acunan la rencilla, mece entre tus brazos la enardecida venganza.

Guarda el beneplácito momento del perdón y reúne a la gente que te hizo mal en una vendetta sin límites.

Cerré las puertas, ya solo albergué principios, honor.

Perfumé con esencias aquello que de mí, escuché, cerrando los ojos a lo peor.

Hoy en la morada de mi espíritu vive el amor, la humildad, la solidaridad, siempre con los demás y hasta conmigo misma.


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