La máscara que has llevado
lentamente
se va fragmentando.
Cada día su carga
se ha vuelto difícil,
haciendo que el abismo
se vea más dulce.
Las historias
que cuentas,
riendo,
son aquellas
por las cuales
lloras
por las noches.
Tratas de ocultar
la soledad
y el terror,
o hasta de olvidar,
si es necesario,
los traumas del pasado,
huyendo
con una sonrisa,
y pensando
hasta cuando podrás mostrar
tu verdadero ser.
Te ocultas en canciones,
películas y libros,
calculando hasta cuando,
la presión cederá.
¿Será posible encontrar esa paz
de la que tanto hablan?
¿Será posible que el corazón,
que hace tiempo dejó de sentir,
vuelva de nuevo a latir?
¿Será por fin el tiempo
de que las lágrimas ya no caigan,
y dejen espacio
a nuevas emociones?


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.