Indios Verdes – Mario Guzmán

Viajamos por la ciudad imaginando que cruzamos un río inquieto.

Como en un juego de  niños nos abrazamos

como árboles… para salvar los obstáculos de la tarde.

Así navegamos entre autos y edificios.

Discretamente  tocas mi brazo y me vuelvo a ti.

Me vuelvo hacia ti alimentando  mis ojos de cereal con tu mirada.

Pero soy apenas un bronce para tu bella juventud.

En tus caricias  hay  dulzor eterno,

pero soy un indio, y para acompletarla… verde,

Soy el indio inmóvil que si acaso se casará con las palomas

y estará  mirando fijamente cómo se llenan las ramas

de flores y de frutos.

Soy un flotante indio en medio de la plaza.

Únicamente el zumo dulce  picoteado de los pajarillos me alimenta.

 Tal es mi profesión de Indio Verde y habito ciudades.

También recibo como alimento algunas mandarinas vespertinas

que embellecen nuestro ambiente…

ese en el que respiraremos hasta que el polvo viaje eternamente.


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