Decidí decirle algo, más que nada, lo que no le hiriese por la mañana.
Vuelve a darme lo que anoche intuí en tu cama.
Quieres que sepa que mi sino es querer, para no perder.
Atrevida me dicen por ahí; no hay problema, he de decir.
Perdón, he de amarte, gentileza de tornarme hostil.
Aprender es un deber, azotadme será para los dos un placer.


Tu voz también orbita. Dejala girar aquí abajo.